Efectivo protocolo para pacientes con COVID-19 aplican en el Iahula

Efectivo protocolo para pacientes con COVID-19 aplican en el Iahula

Basado en grados de severidad de la persona infectada

*** El consenso de un grupo de expertos ha permitido dar respuesta a los pacientes positivos a este nuevo virus, para el cual aún no hay un tratamiento que garantice su cura por completo y con rapidez. Hasta el momento se ha recuperado el 43% del total de pacientes enfermos con COVID-19, equivalente a 405 personas de los 941 casos positivos

Wendy Molero

El COVID-19 se comporta como una ruleta rusa y hasta ahora, ante la falta de tratamiento específico para su cura o vacuna para evitar su contagio, el no enfermarse es la mejor medicación. La disciplina para acatar la cuarentena social y cumplir con las medidas de prevención, es lo que le permitirá a cada ciudadano evitar el contagio.

Así lo considera el doctor Akbar Fuenmayor, pediatra intensivista que labora en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (Iahula), quien reiteró para conocimiento de la ciudadanía que no hay hasta el momento un tratamiento que cure esta enfermedad; la mayoría de los medicamentos que se aplican están destinados a detener o aminorar la evolución letal del Coronavirus.

“Es impredecible quién va a morir por COVID o quién no, quién va a desarrollar una enfermedad grave o quién la va a pasar como una gripe común y corriente”, dijo.

En Venezuela, de acuerdo con estudios realizados sobre el comportamiento del virus, el factor de reproducción es de 1.6, es decir, que por cada 100 personas enfermas se contagiarán otras 160 personas, uno de los índices más altos de Latinoamérica en los actuales momentos.

El Coronavirus es una ruleta rusa y sus secuelas en el organismo severas; el no enfermarse es la mejor medicación

Protocolo

La llegada de esta enfermedad sorprendió a todos. La comunidad científica internacional ha tenido que hacer un enorme esfuerzo para conocer rápidamente a este nuevo enemigo de la salud pública mundial. La experiencia de virólogos y epidemiólogos por inferencia de otras pandemias  y de otros coronavirus ha permitido avanzar, pese a que este virus se comporta de manera distinta y peculiar.

Es así como ante la presencia del COVID-19 en Venezuela y basados en las experiencias de otros países, un grupo de médicos especialistas merideños en el hospital universitario, entre ellos epidemiólogos, neumólogos, intensivistas, pediatras, internistas, obstetras y otros especialistas  involucrados en el manejo de la pandemia, se congregaron en el Comité para la Atención del COVID del Iahula con el objetivo de analizar los tratamientos disponibles y organizar un protocolo terapéutico según la gravedad de los casos, explicó Fuenmayor.

Lamentablemente no existen medicamentos que frenen efectivamente la evolución de este virus en todos los pacientes, hasta ahora hay solo dos tratamientos que han resistido los embates de la evaluación, un antiviral denominado Remdesivir y un esteroide anti-inflamatorio, la Dexametasona.

El bloque de medicamentos que se aplican como protocolo para combatir la enfermedad incluye: antivirales contra el virus SARS-CoV2, como el Remdesivir, el cual es utilizado también para tratar el ébola, la Azitromicina, Ivermectina y Doxiciclina con acción antiviral hipotética; los medicamentos que modulan la inflamación como la Dexametasona y Tocilizumab; los antitrombóticos que se administran a estos pacientes para evitar que el virus provoque trombos en los vasos, pues éste parece ser uno de los mecanismos más importantes de muerte.

“El protocolo planteó una modalidad de tratamiento basado en grados de severidad. En los casos moderados se aplica un grupo de medicamentos y en los casos graves todos los medicamentos; los planteamos por fases debido a la disponibilidad”, precisó.

El doctor Akbar Fuenmayor reiteró que la disciplina por parte de la ciudadanía es la clave para el control de la pandemia

Explicó el doctor Akbar Fuenmayor que los pacientes asintomáticos con factores de riesgo como hipertensión o diabetes reciben el mismo tratamiento que un paciente sintomático, por tener mayores probabilidades de complicaciones.

Cualquier persona que tenga un tratamiento previo por alguna patología que presente, como diabetes, hipertensión o hiperlipidemia, debe continuar tomándolo.

“El paciente se estratifica de acuerdo a los riesgos que presenta y en base a eso se le aplica tratamiento, pero cualquiera que tenga un tratamiento previo no lo debe suspender. Debe seguirlo porque si su enfermedad crónica se descompensa tiene más probabilidades de que le vaya mal con el COVID”, expresó el doctor Fuenmayor.

Ese tratamiento que vienen empleando los médicos en el Iahula, conocido por todos los jefes de servicio, se está aplicando en mayor o menor medida en la emergencia, porque depende de la disponibilidad del recurso.

En cuanto a la efectividad del tratamiento, el especialista precisó que hasta ahora lo han podido medir analizando las cifras de mortalidad de los pacientes de moderados a graves, más no de una manera científica, “porque para poder decir que un medicamento funciona tengo que tener un grupo control, es decir, un grupo al que no le doy tratamiento y otro al que si se lo doy, y eso no lo estamos haciendo porque el COVID-19 plantea una situación de vida o muerte, entonces lo aplicamos a todos los pacientes; el único dato que tenemos del resultado del tratamiento es el de mortalidad”, dijo.

El porcentaje de muertes es del 27 por ciento, es decir, que uno de cada cuatro casos moderados o graves está muriendo. Este porcentaje es alto para lo que queremos, deseamos que fuera menor y probablemente lo sería si contáramos en forma regular con todo el arsenal terapéutico propuesto en nuestro esquema de tratamiento; sin embargo, esta letalidad no es tan alta si la comparamos con otros países latinoamericanos, algunos con más recursos que nosotros, expresó Fuenmayor.

Sin embargo, la cifra de recuperados es alentadora. Hasta el momento en el estado Mérida se ha recuperado el 43% del total de pacientes enfermos con COVID-19, equivalente a 405 personas de los 941 casos positivos.

Con preocupación, el doctor Akbar Fuenmayor hizo referencia que aunque se cree que las personas de mayor riesgo son las de edad avanzada, hay personas de 30 años que mueren.

“Saquemos una cuenta simple, pues las estadísticas a veces son engañosas; en Venezuela hay cerca de 30 millones de personas. El 60% de la población se ubica entre 15 y 64 años, es decir, 18 millones de venezolanos. En otros países se ha estimado que el 60% de la población se contagiará con el virus causante de COVID-19. El 60% de 18 millones es 10,8 millones, si la mortalidad en este grupo de edad fuese sólo de 0,2%, estaríamos hablando de casi 22 mil muertes en personas jóvenes. Afortunadamente esto no ocurrirá porque el contagio se ha limitado gracias a las medidas preventivas adoptadas”, indicó.

En cuanto a la transmisión del virus, el integrante del Comité para Atención del COVID del Iahula explicó que siempre se pensó que la fuente mayoritaria de transmisión de este tipo de infecciones virales era por las manos, “pero no ocurre con este; por las manos es posible la transmisión, pero la más común es por los aerosoles”.

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La disciplina es la clave

En cuanto al número de contagios en Venezuela, que a la fecha de realización de este reportaje (30 de agosto de 2020) cuenta ya con 45.868 casos confirmados oficialmente, hay menos casos en comparación con otros países porque la población fue disciplinada al comienzo con la cuarentena y la movilidad se ha reducido por la escasez de gasolina, frenando así la propagación.

“La disciplina social se ha ido relajando y eso es preocupante, noten que hace unas semanas se reportaban menos de 100 casos diarios y ahora se están reportando entre 700 y 1000 casos diariamente”, dijo el especialista.

Nuestro cálculo estima que la enfermedad alcanzará el pico más alto hacia mediados de septiembre, dijo Fuenmayor, pero esa estimación tiene mucho margen de error porque el comportamiento de la pandemia dependerá de las medidas adoptadas por el gobierno y las acciones de los ciudadanos.

El COVID-19 y sus secuelas

Al ser consultado sobre si deja o no secuelas en el organismo este virus altamente contagioso, el doctor Fuenmayor comentó que la enfermedad “rompió todos los cánones que teníamos de infecciones virales pulmonares”.

Precisó que afecta órganos como los riñones, el cerebro, el corazón; deja secuelas pulmonares (fibrosis pulmonar), secuelas neurológicas como pérdida de la memoria y disminución de la capacidad cognitiva y secuelas cardíacas, sin respetar edad.

Aunque en niños la enfermedad tiene un comportamiento más benigno, se ha observado un creciente número de casos con síndrome inflamatorio multisistémico asociado a COVID-19, este síndrome es extremadamente grave y puede afectar seriamente al corazón./Fotos: William Muñoz